Los jóvenes entre 18 y 24 años son los más proclives a utilizar su smartphone mientras cruzan la calle
El último estudio de Ford, cuyos resultados se publicaron la semana pasada, ha desvelado que la mayoría de los jóvenes utiliza el teléfono móvil mientras cruza la carretera. Este estudio es resultado de una encuesta realizada a 10.000 europeos, y concluye que los jóvenes de entre 18 y 24 años son los más proclives a utilizar los teléfonos móviles y otros dispositivos.
Según cifras oficiales, más de 85.000 peatones perdieron la vida en carreteras europeas entre 2003 y 2013; y los accidentes de tráfico son la principal causa de muerte entre jóvenes de 18 a 24 años.
Con la esta última encuesta realizada, Ford ha querido dimensionar el problema que genera el cruce de carreteras por parte de peatones distraídos, incluyendo zonas dónde hay un espacio oficial por el que cruzar.
La mayoría de usuarios de smartphone entrevistados (el 57 por ciento) admitieron usar sus teléfonos cuando cruzaban la calle, incluso en calles en las que no había una zona delimitada para ello, y casi la mitad (el 47 por ciento) afirmaron hablar por teléfono en esa situación. En el caso de encuestados españoles, estas cifras alcanzan el 65 y el 52 por ciento.
Los individuos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años son los más proclives a usar teléfonos o dispositivos móviles (86 por ciento, 88 por ciento en España), escuchar música (62 por ciento, 69 por ciento en España), enviar mensajes de texto (34 por ciento, 43 por ciento en España), hablar por teléfono (68 por ciento, 74 por ciento en España) o sufrir un accidente o estar a punto de ello (22 por ciento, 23 por ciento en España) mientras cruzaban la calle.
Cursos de Seguridad Vial y habilidades de conducción
En los cursos del programa Ford, Conduce tu Vida (Ford Driving Skills for Life), Ford destaca los riesgos a los que se enfrentan los peatones que se distraen. Estos cursos dirigidos a jóvenes conductores noveles han facilitado formación al volante a más de medio millón de personas en todo el mundo a través de cursos prácticos presenciales y online desde su lanzamiento en EE.UU. hace once años. Los cursos también inciden en los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol y de hacer uso de las redes sociales mientras se conduce.
En total, el 32 por ciento de peatones (40 por ciento en España) admite haber escuchado música, el 14 por ciento haber enviado mensajes (17 por ciento en España), el 9 por ciento navegado por internet (12 por ciento en España), el 7 por ciento haber utilizado redes sociales (9 por ciento en España) y el 3 por ciento haber jugado a videojuegos o haber visto vídeos o la televisión mientras cruzaban carreteras (3 por ciento en España).
Entre los peatones de los diez países encuestados, los rumanos son los más proclives a cruzar la calle mientras utilizan el smartphone (83 por ciento), seguidos por los italianos (67 por ciento) y los españoles (65 por ciento); los rumanos también son los más dados a cruzar hablando por teléfono (79 por ciento) y escuchando música (46 por ciento). Los daneses son los más proclives a enviar mensajes de texto en esa situación (21 por ciento) y los italianos los más proclives a navegar por internet (12 por ciento), jugar a videojuegos (5 por ciento) y ver vídeos o la televisión (4 por ciento). Los turcos son los más dados a utilizar redes sociales (10 por ciento).
Tecnologías de asistencia al conductor
Entre los encuestados, la mayoría admite que el comportamiento era peligroso, y el 60 por ciento asegura que se sintieron más seguros al saber que los vehículos autónomos, o los vehículos equipados con tecnologías semiautónomas, podrían intervenir para prevenir accidentes o reducir su gravedad si el conductor no respondía a los avisos. Esta cifra alcanza el 73,10 por ciento en el caso de encuestados españoles.
Ford ha lanzado recientemente una nueva tecnología de detección de peatones que podría ayudar al conductor a reducir la gravedad de los accidentes o a evitarlos totalmente. El Asistente de Precolisión con Detección de Peatones puede detectar gente en la carretera o que vaya a cruzar por delante del vehículo bajo ciertas condiciones, y puede activar los frenos automáticamente si el conductor no responde a las alertas.
El sistema procesa la información recopilada por una cámara instalada en el parabrisas y de un radar colocado en el paragolpes, y lo compara con una base de datos de “formas de peatones” para distinguir a la gente de objetos y elementos habituales del entorno de la carretera. Aunque este nuevo sistema puede ser especialmente útil en situaciones inesperadas, no sustituye al conductor y tiene limitaciones que incluyen la conducción nocturna, la baja visibilidad, ciertas condiciones meteorológicas y los vehículos que circulan en una dirección distinta.